Autolesiones en adolescentes

por | Jun 18, 2018 | Adolescente | 0 Comentarios

«Un dolor para el dolor»

Los jóvenes que encuentran este tipo de salidas extremas, se encuentran antes que todo en una desesperante circunstancia psicológica, por lo tanto, pese a que es conocida como una manifestación de conducta problemática socialmente y es señalada como una reacción violenta, las autolesiones son para el adolescente una manera de solucionar un problema o una vía de escape a un dolor de tipo psicológico, es un síntoma que esconde un abismo de angustia, rabia y malestar.

Sabemos que la piel es un órgano que tienen como función principal proteger todas las estructuras internas, es la última capa de células que nos vincula con el mundo exterior y es la primera que nos conecta con las sensación de estar vivo. Por lo tanto, en situaciones de mucha angustia la autolesion en cualquiera de sus formas (cortes, quemaduras, rasguños, golpes, extracción de cabello, etc.), recuerda, re-conecta y recupera esa sensación de estar vivo, ya que un dolor físico es más natural, más conocido y más fácil de manejar que un dolor psicológico, que es desconocido y confuso. Entonces, por medio del dolor autoinflingido la persona se libera de ese malestar o emoción dolorosa provocada por una sensación de mucha tristeza y las heridas físicas pasan a ser más soportables, es decir, es como una vía de escape y se hace cada vez más funcional para quien la vive, lo que complica más aún el problema. Toda la angustia y dolor se concentran en esa parte de la piel abierta, el sentimiento se extiende hacia el dolor de la herida y todo sentimientos de rechazo o de violencia cobran vida exteriormente… en la piel.

Comprendemos que, los síntomas de este tipo de comportamiento tienen características psicológicas multifuncionales, por lo tanto puede estar asociada a experiencias de violencias, de abandono, de soledad, etc. en donde el entorno familiar puede estar marcado por cuidadores inseguros o rechazantes que agudizan la ansiedad emocional de los hijos, es decir, establecen sistemas relacionase poco coherentes afectivamente generando mucha inseguridad al no disponer de un adulto fiable o ausente como agente contenedor y regulador, lo que da como resultado adolescentes que tendrán que hacer frente a sus necesidades afectivas por sí mismos.

En consecuencia, el dolor autoinflingido en los jóvenes pasan a ser un mecanismo de control para un torbellino emocional desconocido, aprenden entonces a gestionar un estado psicológico que no pueden soportar.

Solidariamente podemos comprender la vivencia con mucha tensión y miedo, ya que la experiencia más abrumadora de autoinflingirse alguna tipo de dolor, es la incapacidad de comunicar con palabras aquel malestar, es como una parálisis en el lenguaje.

Algunos datos que nos pueden a ayudar a conocer más este comportamiento

Hace ya más de 40 años que se conocen casos en la comunidad psiquiátrica de personas que se “cortan las muñecas”, por lo tanto no es un fenómeno nuevo.
Las personas que se auto – cortan, no solo lo hace en las muñecas, sino que las incisiones pueden estar presentes en la cara, en las mamas, estómago, brazos y piernas.

En la mayoría de los casos es un acto que se lleva a cabo en solitario.

Las cicatrices posteriores permanecen ocultas por la ropa, pulseras o cualquier prenda u accesorio que cumpla la función de esconderlas.

Las auto – lesiones, son como lo dice su nombre “lesiones”, por lo tanto esto puede implicar: golpes, quemaduras, mordidas o cortes.

Generalmente este tipo de manifestaciones comienzan a llevarse a cabo a partir de los 11 años en adelante.

La intervención temprana previene que este comportamiento se vuelva más problemático, ya que fácilmente se pueden convertir en ciclos adictivos, sin embargo, al iniciar un tratamiento en sus inicios se pueden llegar a comprender más fácilmente los patrones de apego de la persona con sus familiares más cercanos y las dificultades que existen en la auto – regulación de elementos emocionales.

La psicoterapia en estos casos favorece en la reorganización de nuevos patrones que apunten a encontrar mecanismos a auto regulación más efectivos y menos dolorosos, pero por sobre todo la función principal es coopera en la contención de un estado psicológico insoportable e ir modificando poco a poco el lugar de “estar muerto en vida” y “de vacío”.

Ps. Alma Bascuñán

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