Primavera gris

por | Oct 11, 2019 | Actualidad | 0 Comentarios

 

Parece frecuente asociar ciertos colores, lugares, climas y demás innumerables elementos del mundo a emociones particulares. Algo interesante de nuestros estados de ánimo lo pueden mostrar las estaciones del año, ya que por lo general estaciones como el invierno y el otoño suelen estar asociados a emociones como la tristeza, el aburrimiento, la añoranza, etc.

 

Mientras que la primavera y el verano se asocian con la alegría, bienestar, diversión entre otras. Las asociaciones incluso suelen estar arraigadas en nuestra forma de hablar con expresiones como “ha sido un día gris”, “eres una persona fría” o “por fin ha salido el sol en mi vida”. Incluso a nivel cultural y como herederos de la cultura greco-latina podemos hacer mención a esta relación en el mito de Deméter y Perséfone. Donde la diosa del trigo, por ver raptada a su hija Perséfone por el dios Hades, abdica de sus funciones trayendo hambruna al mundo. Siendo a instancias de Zeus devuelta, no sin antes haber sido atada eternamente al averno por hades, quien engañándole le da a comer la fruta del inframundo, la granada. De esta manera la diosa se pone contenta cuando su hija retorna, pero triste cuando debe volver al tálamo con Hades, dando paso, según el mito, a las estaciones del año, siendo la primavera el momento cuando Perséfone abandona los subsuelos para reencontrarse con su madre.

Pues no para todas las personas esta asociación resulta cierta y a decir verdad, parece ser que la primavera trae consigo la manifestación de muchos fenómenos de atención en salud mental que resulta importante revisar. Uno de ellos son los trastornos anímicos y el incremento de la tasa de suicidio.

Según lo mencionado por el psiquiatra Andrés Heerlein en el seminario: Suicidio en Chile, llevado a cabo por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, los países cercanos al ecuador o cuya latitud es baja tienen una distribución normal de la tasa de suicidio durante el año, mientras que en los países de mayor latitud de observa una mayor prevalencia del suicidio en ciertas estaciones. Los suicidios en general son más frecuentes en primavera y en otoño, tanto para el hemisferio norte y sur. Así también los trastornos del ánimo presentan oscilaciones estacionales.

Lo que se denominan ritmos infradianos (ciclos mayores a 28 horas). A nivel nacional los suicidios en Chile aumentan a comienzos de primavera y verano. Además a nivel geográfico se puede observar que desde el centro hacia el sur existe con claridad un patrón estacionario. Esto tiene su origen en los cambios del fotoperiodo. Se puede observar además que a medida que aumenta la latitud también lo hace la tasa de suicidio.

La explicación detrás de este fenómeno se puede encontrar en dos áreas de relevancia. En primer lugar y muy consistente con el enfoque médico se puede ver un incremento de la serotonina a nivel cerebral producto de la exposición al sol, esto generaría un incremento en los niveles de energía que llevarían a las personas con un estado depresivo y planificación suicida a ejecutar dicho plan.

Por otra parte una explicación interpersonal que pone el énfasis en la falta de un espacio de encuentro y aceptación, ya que mientras dura el invierno existe un estado de ánimo social más concordante con el de la persona desanimada, donde puede encontrar cierta comodidad. Sin embargo cuando llega la primavera se genera una discrepancia con el estado anímico del entorno, que se vuelve más activo, ocasionando una sensación de soledad y aislamiento.

Según el psicólogo Thomas Joiner, existen tres pilares fundamentales para entender el suicidio: La pérdida de la pertenencia, sentirse una carga y estar familiarizado con el auto-daño (intentos previos, cortes, tatuajes en exceso, accidentes por imprudencia, etc.). El primer elemento no es nuevo, siendo el primer teórico en exponerlo Emil Durkheim a través de su teoría del suicidio, donde el concepto de cohesión social es fundamental, siendo dos sub-dimensiones la exclusión social y el capital social (entendido como el círculo de personas de apoyo emocional).

Tomando en cuenta nuestra realidad nacional, donde el equinoccio de primavera se encuentra muy cerca de las celebraciones de fiestas patrias, el factor interpersonal puede tener gran importancia. Un ambiente festivo y de reunión social puede generar en las personas con un trastorno anímico o en un estado de sufrimiento una sensación de absoluta exclusión, generando emociones negativas como soledad, exclusión, tristeza, rabia, resentimiento entre otros.

Por ello es importante que las familias presten atención a las personas que se encuentran tristes o deprimidas, ya que puede ser un mes complejo para quienes estén atravesando por un estado de ánimo bajo. Intente incluir y motivar a las personas a hacer actividades diferentes sin presionarlos. Si las iniciativas no tienen efecto vea la orientación de un profesional en salud mental.

Ps. Alma Bascuñan S.

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