La terapia de parejas: sus objetivos y limitaciones

por | Jun 29, 2020 | Adultos | 0 Comentarios

¿Qué es la psicoterapia de parejas?

La terapia de parejas es una forma de intervención psicológica que apunta a la recuperación de la mutualidad entre dos personas. Esta mutualidad deberá ser entendida como una forma de reconocimiento recíproco y genuino donde cada parte entrega lo mejor de sí en el encuentro con el otro para asegurar una buena existencia en conjunto o por separado.

De lo anterior debe desprenderse que la terapia de pareja no busca necesariamente la continuidad de una relación. Muchas personas acuden a este tipo de proceso psicoterapéutico pensando en que les ayudará a resolver las dinámicas que están poniendo en riesgo su continuidad, sin embargo muchas veces la terapia de pareja favorece justamente lo opuesto, porque lo que busca es recuperar una visión de sí mismo y del otro como personas en un sentido originario, es decir como seres humanos dotados de una historia, motivaciones e intenciones, expectativas, capacidades y debilidades, así como de una voluntad. Esto quiere decir que este tipo de intervención busca ante todo reestablecer una horizontalidad extraviada entre dos individuos.

psicoterapia de parejas

Por ende, la conclusión de la relación puede ser entendida de dos maneras, una metafórica y otra literal. En un sentido metafórico la relación que venía siendo debe morir para dar paso a una nueva forma basada en la mutualidad. En un sentido literal la relación se termina  fruto de una decisión consensuada tomada en la claridad y la libertad personal.

La terapia de pareja debe entenderse en base al lazo afectivo que posibilita la unión entre dos personas, que si bien únicas en su forma de ser, constituyen y se constituyen en base a un sí-mismo emergente. Este lazo afectivo es el amor, entendido como un encuentro conmigo mismo donde el otro es una alteridad fundamental, es un sujeto que me plenifica en la relación y afecta directamente m identidad.

También la relación deberá entenderse en base a lo que el filósofo francés Paul Ricoeur denomina el proyecto y la promesa. La posibilidad de una relación se fundamenta en una promesa con el otro que no se explicita, sino más bien se vive y actúa, siendo su cualidad la opacidad (no nos es plenamente clara) y permitiendo la continuidad de la relación. La promesa no es algo puesto en palabras, sino más bien acciones que aseguran el cuidado del otro y el propio. Esta promesa implica hacerse responsable por la autoría de los propios actos y a la vez determina las expectativas que se tienen de la relación, es decir, el proyecto. 

Es por lo anteriormente expuesto que un quiebre en la relación puede vivirse como un malestar especialmente intenso. Porque  implica un quiebre en el propio sí-mismo, es decir en quienes somos, generando angustia y pérdida de la familiaridad con nuestras vidas. Se pierde nuestra conexión con el pasado y el futuro. Esto lleva a las partes a realizar esfuerzos constantes por recuperar aquello que se ha perdido de una manera exigente y crítica, a la verticalización de la relación y al trato del otro como una cosa,  incrementando la distancia y la falta de entendimiento.

Las relaciones de pareja no son fáciles, requieren de un continuo esfuerzo por re-encontrar dinámicas de mutualidad. Esto se debe a que tres aspectos fundamentales:

  1. La poca claridad que tenemos respecto a nuestras propias emociones, motivaciones, necesidades e intereses.
  2. La imposibilidad de conocer la experiencia del otro o la radicalización de la experiencia del otro, es decir, no podemos acceder a lo que el otro, vive, piensa, siente y cómo lo vive, piensa y siente a menos que lo comparta a través del lenguaje.
  3. Los continuos cambios que va teniendo la relación. Las relaciones al igual que las personas tienen una esencia cambiante, son dinámicas, no estáticas como una cosa. La relación continuamente está aconteciendo.  

terapia de parejas

“Por ende el amor se vuelve un espacio de negociación del reconocimiento. El reconocimiento es algo por lo que siempre se está luchando, por lo tanto la calidad de cómo se negocia el reconocimiento es crucial para la estabilidad de la pareja. Cuando la pareja está en crisis siempre hay un círculo vicioso donde la pareja se hace cómplice del rumbo al fin. En una pareja en crisis tenemos dos personas que están actuando ideológicamente, es decir, se crean ideas de como el otro es, quiere o debe, haciendo interpretaciones en un intento desesperado de tener acceso al otro dando como resultado un cambio en el otro y un desencuentro. Esto lleva a tratar al otro como algo y establecer exigencias. No  se reconoce al otro y tampoco se tiene claridad respecto a la propia experiencia”. (Zagmutt, 2019)

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