Comprendiendo el amor

por | May 1, 2020 | Actualidad | 0 Comentarios

No es una novedad que hablar de amor nos introduce en un terreno emocional complejo de definir, razón por la cual divagar acerca de este trascendental fenómeno humano resulta ser, muchas veces,  un importante desafío filosófico, científico e incluso espiritual.

Desde la psicología el amor es quizás la emoción de bienestar más compleja de entender y delimitar, quizás por ser la más humana y excelsa que cualquiera puede llegar a sentir en su vida. Esto se puede ver reflejado en la particularidad con que cada persona comprende el amor, mientras para la mayoría de las personas existe una visión más o menos alineada en lo que respecta a algunas emociones, en especial aquellas denominadas básicas o filogenéticamente compartidas (rabia, tristeza, alegría, miedo, asco y sorpresa) el amor ofrece matices extraordinariamente amplios que cambian cualitativamente según la perspectiva única de cada ser humano.

Por lo anterior no es de sorprender que durante la historia de la humanidad varios e ilustres pensadores hayan dedicado parte de sus vidas a reflexionar acerca de esta emoción sin llegar a ofrecer visiones concluyentes.

Por ejemplo, si pensamos en el concepto de amor que enarbola el nuevo testamento en los evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan nos encontraremos con características muy diferentes e incluso contrapuestas al amor pasional que ofrece el mito de Ares y Afrodita, así como también de muchas otras historias fundacionales de nuestra cultura que versan sobre su naturaleza; una naturaleza que por cierto, a pesar de los siglos transcurridos sigue siendo indescifrable.

Volviendo a la sabiduría de la antigua Grecia, el amor era un concepto polisémico donde se le refería de múltiples maneras para entenderlo de una forma más apropiada.

  • Ágape: Amor altruista, incondicional y reflexivo donde el amante busca el bienestar del ser amado de manera desinteresada.
  • Eros: Amor pasional, libidinoso, superfluo, inestable e impulsivo que puede llegar a ser peligroso por generar la pérdida del propio control.
  • Philia: Es el amor de la amistad verdadera y compañerismo incondicional, quizás una de las formas de afecto más nobles que podía existir entre dos personas. Referida especialmente a los hombres y que se encuentra vinculada hasta cierto punto con la homosexualidad.
  • Storge: Refiere al amor familiar.
  • Ludus: Tiene que ver con el amor joven o aquel que se manifiesta en la primera etapa de una relación caracterizado por los juegos y flirteos entre amantes.
  • Manía: Es una forma de amor desviada caracterizada por la obsesión, la dependencia, los celos y violencia.
  • Pragma: Es el amor de los años, aquel que perdura a través del tiempo propio de amistades y parejas que implica un compromiso mutuo, entendimiento, perdón y tolerancia.
  • Philautia: Un concepto de amor muy interesante que tiene que ver con el amor propio como autocuidado, caracterizado por sentirse bien con uno mismo, con lo que se hace, ser autocompasivo y entenderse a sí mismo.
  • Xenia: Es el amor de la hospitalidad entre un anfitrión y un huésped.
  • Phileo: Es la atracción inicial que sentimos por otro para establecer una relación de amistad.

Hoy en día las ciencias están abordando el tema del amor para tener una visión más acertada, una cuestión que según los expertos estuvo mucho tiempo desatendida por este ámbito y que hoy despierta gran curiosidad debido a los avances tecnológicos de exploración cerebral y el desarrollo a la par de las neurociencias. A continuación, algunas investigaciones interesantes de un ámbito que está recién tomando forma.

La científica italiana Donatella Marazziti, quien ha realizado varias investigaciones en torno al amor e incluso tiene un libro titulado “La neurobiología del amor”, refiere que el amor pasional se parece en muchos aspectos al trastorno obsesivo compulsivo, especialmente por la disminución de los niveles de serotonina asociada al control o regulación del propio comportamiento, así como de los pensamientos. Cabe destacar que las obsesiones se definen como pensamientos intrusivos y constantes de los que la persona no se puede desentender, lo que lleva muchas veces a compulsiones o comportamientos repetitivos que pueden resultar extravagantes para los demás y cuyo propósito es regular la ansiedad y/o miedo que generan estos pensamientos.

Esta misma investigadora en otro trabajo refiere que en la iniciación de una relación pasional, los niveles de cortisol aumentan y los de la hormona FSH disminuyen aumentando los niveles estrés, mientras que los niveles de testosterona entre hombres y mujeres cambian hacia una estivación, disminuyendo en el caso de los hombres y aumentando en el caso de las mujeres en una especie de sintonización que prepara para fines reproductivos. Sin embargo pasado el año y hasta los dos años, estos cambios se restablecen, lo que es coherente con la investigación de Cindy Hazan de la Universidad de Cornell en Nueva York, quien refiere en su investigación que el amor pasional no dura más de 30 meses.

Por otra parte la investigadora Helen Fisher y su equipo de la Universidad de Rutgers, así como también el investigador Michael Liebowitz han demostrado el papel fundamental de la dopamina y otras sustancias neuroquímicas como la feniletilamina y oxitocinas en el amor.

  • Dopamina: Se asocia con el sistema de placer del cerebro, dando lugar a sentimientos de gozo. Se libera a través de experiencias naturales placenteras, tales como el sexo o la comida.
  • Feniletilamina: Es una anfetamina natural que puede causar los mismos efectos estimuladores que la anfetamina química que se consume como estupefaciente. Contribuye a esa sensación de “estar en el cielo” que aparece cuando hay atracción física con otra persona.
  • Serotonina: Controla impulsos, pasiones y comportamiento obsesivo, ayudando a generar una sensación de control.
  • Norepinefrina: Neurotransmisor que induce euforia en el cerebro, excitando al cuerpo, dándole una dosis extra de adrenalina natural. Ésto causa que el corazón lata más fuerte y la presión sanguínea aumente.
  • Oxitocina: Se le conoce en ocasiones como “la sustancia química del abrazo”. Esta hormona es mejor conocida por su papel en el parto; sin embargo, recientemente se ha observado que puede influir en nuestra capacidad de unirnos a otros y aumenta considerablemente durante el orgasmo.
  • Vasopresina: También conocida como la sustancia química de la monogamia.
  • Endorfinas: Compuestos bioquímicos que potencian nuestro sistema inmunológico que tienen propiedades antiestrés y antienvejecimiento, alivian el dolor y también ayuda a mejorar la memoria.

Es importante destacar para finalizar que si bien las ciencias se encuentran desarrollando un importante papel para identificar el sustrato neurológico del amor, este no se puede reducir a cambios neuroquímicos o corporales, la experiencia del amor tiene un sentido mucho más amplio y profundo en los seres humanos como se ha mostrado al comienzo y no puede desatenderse si se quiere avanzar en este hermoso campo.

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