Cuando la comida pasa a ser tu mejor compañera

por | Jun 6, 2018 | Actualidad | 0 Comentarios

 

“Un hermoso cuerpo, promete un alma bella”

-Sócrates

En algunos momentos de la vida, las personas sienten poca simpatía con el mundo, las insatisfacciones de la vida se vuelven más intensas y carecen de sentido, el cuerpo se siente cansado, sin deseo… entonces sorpresivamente aparece una sensación que impulsa a ir en busca de un alimento que reconforte el alma y el estómago. Cuando lo anterior se convierte en hábito con el tiempo se puede llegar a un punto en que no se sabe cómo terminar y la persona se encuentra en una situación en donde se sale de su peso ideal, incluso poniendo en riesgo la salud, es decir, se van ganando cada vez más kilos y perdiendo paralelamente su autoestima, confianza y seguridad. El estado psicológico que caracteriza a las personas con sobrepeso están marcado generalmente por el cansancio y por una actitud pasiva frente a las demandas del medio, en donde pareciera que el mundo les dijera “no hay espacio para ti en el mundo” y sin darse cuenta aquel espacio es llenado colocando sistemáticamente los deseos en la comida la cual deja la sensación de menos insatisfacción. Lo anterior ocurre, ya que los sabores hacen florecer los recuerdos que el individuo sigue deseando y buscando placeres que la vida ofrece, es decir, sensaciones a nivel corporales que apoquen aquellas sensaciones no gratas y así sentirse menos mal. Ocurre también que a medida que la persona aumenta su ingesta de alimento, el peso aumenta y aquellos cambios físicos son también rechazados, generando un rechazo paulatino del cuerpo, sin embargo a nivel psicológico aquello es tolerable. Por lo tanto, en la medida en que la persona aumenta su peso la percepción de su cuerpo se vuelve cada vez más negativa, la persona se siente cada vez más desesperanzada, más enojada consigo misma, las culpas aumentan, la persona se vuelve cada vez más triste, etc. El sobrepeso y obesidad son estados que se van dando en el tiempo, no ocurren de un día para otro, por lo tanto existen momentos particulares en el individuo en donde se pierde el control sobre su cuerpo y sobre sus emociones. Dichos momentos pueden estar asociados a estados altos de estrés, a una baja autoestima, a la sensación de vacío o experiencias vividas como desagradables que facilitan un sentido de poca aceptación personal.

Afortunadamente hay alternativas psicoterapéuticas para que la persona vuelva a tener el control sobre su cuerpo y emociones.

Ps. Alma Bascuñán

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